Tantas gotas de vino en la alfombra marrón
Son las gotas brotando de mis venas encendidas
Líquidos mezclados aun con mis anhelos entorpecidos
Por una conducta arrastrada por mi alocada razón
Aun así, me considero un caído arcángel,
Expulsado del cielo del creador
Que me ha visto como un detractor
De lo correcto. Me ve como un cáncer.
Me propago como el fuego
Porque los incendios que construyo
Son llamas de las cuales no huyo,
Las que sólo se darán cuenta los ciegos.
Esas llamaradas de un bosque en desastre
Las he provocado yo para que me veas
Tú sabes que soy yo quien las crea
Para atraerte a este mundo que quiero mostrarte.
Tú puedes entrar a los incendios
Tú puedes apagarlos y volver a encenderlos.
Te regalo una preciosa llave que ayuda a promoverlos
Y la dejo sin copia para no parecer un asedio.
El vino cómplice me ve perecer,
Está volviéndose tan más rojo como tu boca
Esa que veo en el fondo de la copa.
Y es terrible imaginarte cuando no hay más gotas que beber.
Y los insomnios no son más que tuyos
Donde el sonido nocturno no lo dejo al margen
Aun así yo se que eres tu, por tu perpetua imagen,
Y por el recuerdo de tu voz, convertida en exquisitos murmullos.
C.G
miércoles, 30 de julio de 2008
martes, 29 de julio de 2008
lunes, 28 de julio de 2008
La ventana
Un extracto...
" Han llegado nuevamente esos dos hombres que visten de color gris. Me quedo a un lado del marco de la ventana y los observo desde allí, levantando discretamente, sin que lo noten, la empolvada persiana de una de las habitaciones del segundo piso de la casa.
Han venido tantas veces y no sé que quieren de mi, caminan en círculos y luego se apoyan en la reja de la casa, miran y conversan algo entre si. Los observo quietamente y a pesar de mirarlos a lo lejos no puedo evitar el sentirme acosado por sus figuras En ese tipo de situaciones me siento dentro de una cárcel inventada, creada a voluntad por mi ocioso descontrol emocional, una cárcel en la que llevo mis vestimentas cocidas con los hilos de la inseguridad.
Es segunda vez en este día que su presencia toca el timbre de mi casa, son tantas las hipótesis que manejo mientras los miro, pero la más fuerte debe ser que hay algo judicial detrás de todo eso, esa obstinación es propia de ese tipo de sujetos. Tuve experiencia de ello cuando fui joven y las deudas me hicieron vender hasta objetos invaluables. Las casi dos décadas que han pasado luego de ese tropezón en mi vida hizo que conociera toda clase de cobradores, la puerta de mi era la misma puerta de un buzón de correos. Y de igual manera, como ahora, miraba a los individuos que requerían mi presencia para que les firmara algo, un compromiso que mandaría al carajo. Ya ni recuerdo sus rostros ni a quién les debía, con los años puede saldar todas mis deudas, y pude vivir en paz por muchos años. Hasta que esos hombres han hecho sus visitas reiteradamente. Es posible que se trate de una paranoia, no es nada, nada relevante, pero me inquieta su presencia. Es mejor que le pregunte a Susan de ello, ella tendrá una respuesta cuando venga a cambiarme los vendajes de mis piernas. Espero no resbalar por las escaleras" .
C.G.
" Han llegado nuevamente esos dos hombres que visten de color gris. Me quedo a un lado del marco de la ventana y los observo desde allí, levantando discretamente, sin que lo noten, la empolvada persiana de una de las habitaciones del segundo piso de la casa.
Han venido tantas veces y no sé que quieren de mi, caminan en círculos y luego se apoyan en la reja de la casa, miran y conversan algo entre si. Los observo quietamente y a pesar de mirarlos a lo lejos no puedo evitar el sentirme acosado por sus figuras En ese tipo de situaciones me siento dentro de una cárcel inventada, creada a voluntad por mi ocioso descontrol emocional, una cárcel en la que llevo mis vestimentas cocidas con los hilos de la inseguridad.
Es segunda vez en este día que su presencia toca el timbre de mi casa, son tantas las hipótesis que manejo mientras los miro, pero la más fuerte debe ser que hay algo judicial detrás de todo eso, esa obstinación es propia de ese tipo de sujetos. Tuve experiencia de ello cuando fui joven y las deudas me hicieron vender hasta objetos invaluables. Las casi dos décadas que han pasado luego de ese tropezón en mi vida hizo que conociera toda clase de cobradores, la puerta de mi era la misma puerta de un buzón de correos. Y de igual manera, como ahora, miraba a los individuos que requerían mi presencia para que les firmara algo, un compromiso que mandaría al carajo. Ya ni recuerdo sus rostros ni a quién les debía, con los años puede saldar todas mis deudas, y pude vivir en paz por muchos años. Hasta que esos hombres han hecho sus visitas reiteradamente. Es posible que se trate de una paranoia, no es nada, nada relevante, pero me inquieta su presencia. Es mejor que le pregunte a Susan de ello, ella tendrá una respuesta cuando venga a cambiarme los vendajes de mis piernas. Espero no resbalar por las escaleras" .
C.G.
Nuevos Vientos
Ha pasado dias luego de escribir mi ultima entrada, falta de ganas mas que nada con respecto a eso, pero no asi con mi productividad artistica. Al menos he ampliado mi portafolio de desnudos en grafito y la confeccion de mi segunda novela va muy latente. Creo que lo de los discos lo dejaré un tiempo pendiente por un asunto de busqueda personal en relacion a ese tema un tanto devastador a mis pensamientos, creo que la belleza es lo que está predominando este momento en mi cabeza y no quiero que la belleza sea estropeada con nada.
A todos mis amigos saludos fraternos y un cálido abrazo, están siempre en mis pensamientos.
A todos mis amigos saludos fraternos y un cálido abrazo, están siempre en mis pensamientos.
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