Tantas gotas de vino en la alfombra marrón
Son las gotas brotando de mis venas encendidas
Líquidos mezclados aun con mis anhelos entorpecidos
Por una conducta arrastrada por mi alocada razón
Aun así, me considero un caído arcángel,
Expulsado del cielo del creador
Que me ha visto como un detractor
De lo correcto. Me ve como un cáncer.
Me propago como el fuego
Porque los incendios que construyo
Son llamas de las cuales no huyo,
Las que sólo se darán cuenta los ciegos.
Esas llamaradas de un bosque en desastre
Las he provocado yo para que me veas
Tú sabes que soy yo quien las crea
Para atraerte a este mundo que quiero mostrarte.
Tú puedes entrar a los incendios
Tú puedes apagarlos y volver a encenderlos.
Te regalo una preciosa llave que ayuda a promoverlos
Y la dejo sin copia para no parecer un asedio.
El vino cómplice me ve perecer,
Está volviéndose tan más rojo como tu boca
Esa que veo en el fondo de la copa.
Y es terrible imaginarte cuando no hay más gotas que beber.
Y los insomnios no son más que tuyos
Donde el sonido nocturno no lo dejo al margen
Aun así yo se que eres tu, por tu perpetua imagen,
Y por el recuerdo de tu voz, convertida en exquisitos murmullos.
C.G
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario